sábado, 19 de enero de 2008

Mensaje en una botella tirada al mar eterno de un enamorado.


Quizás sigo esperándote, eres un ente que soy incapaz de borrar. Tu cara, tu mirada, tu sonrisa se han desdibujado de mi mente, pero sigo esclavo de tu recuerdo y encadenado a no olvidarte.
Te fuiste a un viaje a la nada y desapareciste de mi vida, tengo la esperanza que me llamarás e iré a buscarte, porque te guardo mi amor.
Recuerdo tu primer beso, tu mirada me cautivó. Desde entonces he visto muchas pero ninguna igual.
No sé si he hecho bien, quizás no te he vuelto a llamar porque tengo miedo a que no descuelgues, mejor dejarlo así, mejor vivir de este bonito recuerdo
Cada vez que paso por aquel aeropuerto recuerdo como te perdía por aquella puerta de embarque. Mi experiencia de espectador más traumática. Aquel sonido que te invitaba a abandonar, ha sido mi peor condena. Sueños perdidos, sueños rotos.
Recuerdo tu voz, la de la última llamada, rota, porque sabías que aquel cuento de hadas tenía aquel final trágico.
Quizás no te he vuelto a decir que te quiero porque sé que todo acabó. No he luchado en esta lucha de titanes porque sabía que te había perdido para siempre, y he sido muy cobarde.
Yo sé que nunca te llegará esta carta porque no tiene ni destinatario ni remitente. Será una carta que caerá en el olvido, encerrada en una botella en el mi mar eterno, que morirá en el pasado y el tiempo la destruirá.